
El compositor contemporáneo minimalista Philip Glass ganó su reconocimiento masivo a nivel mundial con esta obra, que en realidad compuso como banda sonora para el documental experimental de mismo título (puede verse completo aquí). Un trabajo que puede causar fascinación por las texturas que afloran (y que incuestionablemente marcan el estilo personalísimo de Glass) a la par que puede resultar molesto por su repetitiva estructura. Lo que parece claro es que Koyaanisqatsi funciona a la perfección como una experiencia auditiva irrepetible y como una experiencia total si se disfruta acompañada de las imágenes del film.
Podéis escucharlo en spotify por aquí.











